Dos amigos.
Una montaña.
Jack y Daniel se conocieron hace diecisiete años durante una temporada de esquí y desde entonces son amigos inseparables. Las mismas montañas, las mismas cenas largas, el mismo amor por la buena mesa, la vida al aire libre y por llenar una semana con más de lo que la mayoría cabe en un mes.
El edificio tiene su propia historia. James Deltry lo descubrió siendo la oficina de correos del pueblo, de la década de 1880, lo reconstruyó con sus propias manos y lo convirtió en un chalet con servicio de chef. Lo dirigió durante años hasta que sus rodillas dijeron basta y se retiró. Su artesanía está en cada viga, en cada pieza de carpintería, en cada detalle que hace que el lugar se sienta como un auténtico hogar de montaña y no como un alquiler. Daniel y Zoe llevaron el chalet para él hace ocho años, cocinando y ejerciendo de anfitriones, y el valle se les metió en la piel.
El año pasado, Jack y Daniel dieron el paso y adquirieron el negocio de James, retomando el testigo donde él lo dejó. James sigue muy unido al lugar y a nosotros, y siempre lo estará. Hoy lo llevamos como siempre quisimos que nos cuidaran a nosotros: buena comida, buena hospitalidad, tiempo de verdad en la montaña, y queremos que usted también lo viva.










